domingo, 28 de octubre de 2012

Que ni a hostias aprendo


Si alguna vez se me vuelve a pasar por la mente la estúpida idea de quererte, no me dejes ser la imbécil otra vez. Por favor, no se te ocurra volver a contarme aquella historia de chico conoce a chica y al final todo parece bonito, que ya los dos sabemos que es ficción. 
Solo vuelve a recordarme que lo nuestro es imposible, que ya lloré bastante por los dos, y que las noches añorándote en mi habitación son muy dolorosas. Recuérdame también como nuestro catorce de febrero nunca llegó, los besos que repartiste a diestro y siniestro, el último te quiero que en vez de los labios lo dijo el corazón. No te olvides de mencionar como nos amamos como nunca pero acabamos como siempre, la forma en la que el viento me rozaba el hombro y yo deseaba con todas mis fuerzas que fueras tú, como lo estropeaste todo. Recuérdame porque dejamos de intentarlo, porque lo nuestro no pudo ser.Pero no menciones los "buenos días princesa", ni los besos a todas horas, ni las tardes de música en tu habitación; que de eso ya me acuerdo yo misma.

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